Llegamos al Colegio Mayor Fundación SEPI, donde nos alojaremos las dos próximas noches, y, tras comer y coger fuerzas, nos montamos en el teleférico para dirigirnos a la Casa de Campo.
Ahí hemos disfrutado de un pequeño ensayo, esta vez rodeados de la naturaleza madrileña.
Tras coger el teleférico de vuelta, cenamos en un bar, no solo disfrutando de la comida y compañía de todos los componentes del coro, sino también, como no podía ser menos, cantando entre bocado y bocado nuestro repertorio más animado, llamando la atención de los demás clientes y, en especial, de los más pequeños, que han disfrutado y hasta bailado con nosotros y nuestra música.
Tras esta jornada agotadora pero repleta de emociones y nuevas experiencias, regresamos al Colegio Mayor, para prepararnos para los eventos que nos esperan mañana.




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